Mi Jardin se come experiencia para descubrir

Un año pensado para los jardines comestibles

Hace ya unos meses que decidí en “el fondo de mis trabajos” estaría como base el ayudar a las personas a conectarse con la naturaleza. Yo me ocuparé de utilizar las flores, los jardines comestibles y las diferentes experiencias para que se conviertan en la fuente de inspiración, creación, aprendizaje y disfrute para los que vengan a Mi Jardín.

La Finca Gracia crece al final de un pequeño sendero bajo la mirada atenta del Teide. La fuerza e intensidad del volcán se sienten ante el perfil más prominente que a mi parecer tiene la isla. La finca cada vez más, toma forma de un laboratorio donde la naturaleza trabaja más y yo guío algunos de los pasos a los que me da tiempo… el que llega se confunde en los pasos distraído con lo que es cultivado, silvestre, asilvestrado, naturalizado… y mi cotidianidad, hace saltar al visitante embelesado bajo los cinco sentidos…

Han pasado tan solo unas semanas del inicio del año y ya cuento con nuevas visitas que seguro darán lugar a réplicas florales.

Alexis vino con Felipe, en su mano llegó con una botella de su primer vino de producción y creación propia. Con orgullo, el vino estaba dedicado a su abuela Georgina que, de niño, tanto le inspiró y le acercó a la naturaleza. Hace unos días, tuve el placer de degustarlo con agrado sintiendo la ligereza y frescura de los vinos tintos de la isla, que personalmente tanto me gusta y que este en especial guardaba un carácter un poco más especial.

Mientras caminábamos, me compartía su alegría que ha experimentado en los últimos años al haberse acercado a la naturaleza. Desde entonces – confesaba – han desaparecido las contracturas, ahora disfruto y vivo mucho mejor. Como niños, probaron, conocieron, saborearon y entre todos, pensamos posibilidades… tal vez empezaremos con un jardín comestible… la visita fue un buen comienzo de un nuevo camino de posibilidades.

En estas dos semanas, también hemos puesto – gracias a la colaboración del personal de Trampolín Solidario – otro jardín comestible en una casa familiar. El primer día de trabajo, todavía vacaciones para los peques de la casa, conté con su compañía, ayuda, curiosidad, generosidad y sobretodo su gran frescura. Niños auténticos, divertidos, creativos… uno de ellos se debatía ya, a sus pocos años entre el gran placer que le producía “jardinear” y “cocinar” … en medio del dilema le sugería que no es mala idea unir ambas pasiones como medio de vida, a este gran ser, le gustó el término de “jardines comestibles” en lugar de simples jardines.

Entre medias, poco a poco, Mi Jardín se Come se va dando a conocer, no solo a nivel de la isla, sino que ha llegado a la revista 7 Caníbales de la mano de Francisco Belín bajo un artículo escrito con mucho mimo y que resume los últimos meses entre visitas, talleres y la gran experiencia que fue Culinaria 2018 en Adeje. Tengo el privilegio de hacer llegar las flores a exclusivos clientes y trabajar de la mano no sólo de grandes chefs, sino de grandes personas acompañando cada Jardín Comestible en diferentes lugares y espacios.

Esta semana se vino a la Finca de Gracia de Carlos Gamonal y su pequeña. Es fantástico ver a los grandes seres en “pequeños formatos” caminando libremente y descubriendo posibilidades que al resto nos pueden pasar por desapercibidos. Así creó con total ligereza una flor compuesta de dos tipos de flores, descubrió los tomates más ricos del “jardín” y disfrutó casi sin inmutarse de cada parte de las diferentes sensaciones que produce la “flor eléctrica” y de las que muchos adultos son incapaces de soportar. A continuación para equilibrar sabores les ofrecí una hoja de stevia a cuyo sabor la niña respondió como “saludable”.

Quería que, antes de presentar una propuesta a alguien con tanta experiencia, creatividad, conocimiento y recorrido conociese Mi Jardín y, a partir de esta pequeña vuelta se valoráramos posibilidades. Haber refrescado posibilidades y, despertado oportunidades para su propio jardín marca un nuevo camino. En medio de las obligaciones empresariales, se permite dar cabida a una alternativa que, por lo pronto, sigue siendo un poco fuera de lo normal. Quizás para un empresario que se mueve en el vivir el presente sin dejar de soñar en lo que un día será de mayor, las flores, los aromas y los colores pueden dar lugar a nuevas y fructíferas posibilidades. Para Mi Jardín se Come estas pequeñas experiencias de apertura y generosidad ya de por sí, cada día, el fruto de disfrutar del camino.

Una semana de vértigo entre los jardines comestibles que hay que dar forma y los que sigo manteniendo y que culminó con una entrevista en la Sección #GastroSerTenerife de Cris Hernandez para hablar de Mi Jardín se Come, presentar flores, experiencias y la cata que tendrá lugar el próximo día 26 de enero en la Bodega Monje… Un maridaje de Vino, flores y mucho más… El momento actual nos permite conocer primero a las personas de manera virtual para que, el día que las conoces en persona parece que ya las conoces de toda una vida. La verdad que fue una entrevista súper agradable, un gusto despertar la curiosidad de gente con tanto encanto…

Que estos espacios sirvan para despertar curiosidad e interés de todos para acercar los espacios comestibles a nuestros hogares, restaurantes y hoteles en una isla donde su exuberancia y poder lo hace posible todo el año.

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