Los jardines comestibles de las múltiples posibilidades

Mi Jardín se come y mis Flores también

 La semana pasada tuve el privilegio de participar, no solo como ponente en Gastrocanarias “Mis flores se comen y mi jardín también” sino también, acercando las flores comestibles a través de varias catas, una acompañadas entre flores, vino y saberes de las “bodegas Monje” y otra, entre paisajes comestibles realizados Shaila Chulani, exquisiteces de Carlos Gamonal y la cerveza “dorada especial”.

La gente gratamente descubre como un jardín puede ser estético y comestible a la vez. A veces dudan un poco de como puede ser divertido… es por eso que hoy quiero hablar de las algunas de las posibilidades que tienen nuestros “permajardines” y que permiten, no solamente a los chefs dar una nueva vida a su cocina, sino que sus comensales se permiten descubrir otras posibilidades que jamás habían imaginado.

Déjame que comparta contigo tres nuevas plantas con sus múltiples posibilidades que darán una aire fresco a tu cocina.

1. Las flores son el paso efímero entre la planta y la semilla. La flor concentra todos los aceites esenciales de la planta para reproducirse, no son sólo aromas, sino también son colores y texturas. El potencial del uso de la flor está en la parte visual (por su diseño expreso para atraer) por sus aromas (mucho más sutiles que llegan con mayor facilidad a nuestro cerebro más primitivo) y por sus texturas que en una parte minúscula crearán nuevas sensaciones en boca. Prueba la flor de albahaca mejor que la hoja, prueba una porción de flor de zanahoria y no solo su raíz, degusta la flor del apio y no necesitarás tanta sal…

2. Lo que hace divertido mi jardín es que empezamos comiéndonos los brotes, las hojas, los botones florales y ya por último la flor.

¿Hojas? ¿Has probado un brote o la hoja del tagete, del crisantemo o de la dalia? La forma de espina de sardina de la hoja de tagete, su toque cítrico y textura va sorprender sí o sí en la mesa.

Pero.. y el botón? Si… es tan simple como pensar que es el momento más álgido de esa flor, justo cuando está todo listo para salir, tierno, intenso pero sin amargar…

Las hojas y los brotes los podemos colocar en ensaladas, aprovechar sus formas y sus aromas. Una simple hoja verde con matices sensacionales.

Los botones florales, siempre antes de abrir, les podremos dar un bocado, pero sino, encurtidos, como si fueran alcaparras. Y las hojas… pues aprovecha que son verdes y juega con su clorofila… el resto te lo dejo a ti.

3. Abrimos tu abanico de posibilidades, vas a utilizar partes de la planta que jamás utilizarías…

¿Que haces con las hojas de la cebolla? ¿y con el tallo de la cebolla al que le has quitado la flor? Trabajar de lado de grandes chefs me permite aprender constantemente… entonces es cuando el chef te dice a modo de confesión, coge el tallo duro de la flor de la cebolla y córtalo… es entonces cuando surge la magia, pruebas y, entonces ya tienes nuevas posibilidades. De esa esfera floral perfectamente diseñada compuesta por cientos de florecillas tienes tantas oportunidades como flores. Cada una de ellas es crujiente, dulce, picante, intensa, provocadora al sentirte zarandeado por dentro por algo tan minúsculo. ¿Quieres seguir? Aprovecha las capas secas de tus cebollas ecológicas como saborizantes, que estén secas no quiere decir que sean para tirar, todo lo contrario… esa especie de escamas concentran tanto sabor como la frescura de las capas internas.

¿Te quedas con ganas de más? En la próxima entrada hablaré de otras plantas excepcionales, a veces menospreciadas por su abundancia de las que su uso dará un toque revelador a tu cocina.

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