Ensalada mandala de flores comestibles

Ensalada mandala de flores comestibles

La propuesta de esta tercera semana de confinamiento quiere inspiraros y animaros a tomaros un poco de tiempo en vuestra cocina, pero de otra manera. Os invito a serviros de vuestras plantas, hojas y hierbas para estimular a los pequeños y grandes de la casa a crear una ensalada mandala de flores comestibles.

Los mandalas han servido en la tradición budista como una herramienta de meditación en la que se repiten patrones naturales, de manera minuciosa, para conformar magistrales obras de arte que al final se hacen desaparecer.

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En este caso mi invitación es a servirse de la fuerza y el color de vuestros ingredientes, a tomar el tiempo y la consciencia de pensar el lo que están creando, dejándose llevar por la creatividad. Para todo ello, lo único que necesitan es un plato e ingredientes de colores diferentes, cuantos más mejor. Sin prisa pero sin pausa cada hoja, cada semilla, cada ingrediente irá tomando lugar casi sin querer.

Frescura, inocencia, pureza, fe y fortaleza del blanco;

Energía, vitalidad, alegría y energía del amarillo;

Ánimo, esperanza, felicidad y naranja;

Amor, deseo, fuerza y fortaleza del rojo;

Serenidad, paz, confianza e inteligencia del azul;

Creatividad y magia del púrpura;

Armonía, crecimiento, naturalidad y frescura del verde

(H2)

Yo elegí las flores comestibles como la capuchina, la caléndula, la albahaca, los tagetes, los pensamientos...  y hojas de mi jardín como las acelgas o mostazas, pero cada uno puede elegir aquello que más le plazca. Al final de todo el proceso, les sorprenderá la belleza de lo que han creado, de haberle puesto orden a lo que parecía no necesitarlo y sobretodo, al disfrutar comiendo un planto en el que tanto cariño, creatividad y dedicación le habrán puesto, prueben y ya nos contarán su experiencia. ¿nos comparten el resultado?

Una semana más, ¿flores para qué os quiero? y ¿cómo no os voy a querer? Salud amigos.

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