Boca de dragón además de bonita también se come

flor boca de dragon

La flor de Antirrhinum:

  Su cercanía a las gentes y a sus casas, su belleza y sus formas curiosas hace que en España se la conozca por más de veinte nombres diferentes. Entre los más conocidos, se destaca el de boca de dragón o conejitos, pero no se puede dejar en el tintero nombres como morros de lobo, flor de la mortaja, flor del desengaño, pan y queso, zapatitos de la virgen o zapaticos del niño Jesús. Variopinta paleta de nombres para que cada uno deje volar su imaginación en torno al acerbo cultural de nuestra flor.

Proviene de Oriente, de donde los comerciantes árabes la trajeron a Marruecos y, desde allí se expandió al resto de Europa. En Tenerife concretamente, es una planta completamente naturalizada donde crece por doquier, también sin necesidad de ser cultivada.

Sus colores son múltiples y variados que pasan por el blanco, rosado, a los morados, bicolores y hasta los púrpura, violetas o hasta amarillo fosforito. La belleza que recuerda a la boca de un dragón y su larga floración creando hermosas composiciones florales hace que sea una planta de frecuente uso ornamental.

Aplicaciones Culinarias

Una flor preciosa que además, se puede comer. La caracteriza un olor que a veces puede resultar un poco desagradable y que al secarse desaparece. Gracias a la consistencia y a la forma de sus pétalos, es posible, para quienes se doten de paciencia, de servirlas rellenas de cremas, por ejemplo, enriquecidas con matices ahumados como el del salmón, quesos aderezados con hierbas aromáticas o sabrosos matices frescos que sorprendan la boca del delicado comensal. Su sabor persiste entre la intensidad del ácido que empuja al fondo del paladar dejando un regusto amargo. Bien equilibrada la encontramos en una de las preciosas creaciones de Shaila Chulani en la que las flores de boca de dragón son también protagonistas en un Cheese cake de arándanos, gelatina de pulpa de limón, moras.

Pero no sólo sus flores son comestibles, sus hojas las podemos consumir tanto en fresco como en una ensalada, así como sus raíces cocinadas. De sus semillas se extrae su aceite con un sabor aún más preciado que el del propio aceite de oliva.

Tanto a la planta como a la flor del antirrhinum se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, desintoxicantes, sudoríficas y antitumorales.

Plantas de nuestro entorno, flores que nos recuerdan a otros seres. Una semana más ¿flores para qué os quiero? Y es que ¿Cómo no os voy a querer?

otras flores bellas y comestibles: tagetes

Referencias:

Gayet, M. Grand traité des fleurs comestibles. Ed Le sureau 2018

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